PROYECTO GRAFFITI.
Un día encontraste un dibujo al lado del tuyo, no te diste cuenta que había sido intencionado hasta que lo miraste dos veces, tuviste miedo, lo miraste despacio, incluso volviste a mirarlo de nuevo, tomando siempre las mismas precauciones: la calle en su momento más solitario, acercarse con indiferencia y nunca mirar los graffiti de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo interés por la vidriera de al lado.
Tu propio juego había empezado por aburrimiento, no era en verdad una protesta contra el estado de las cosas en la ciudad, el toque de queda, la prohibición amenazante de pegar carteles o escribir en los muros. Simplemente te divertía dibujar con tiza de colores y de vez en cuando ir a verlos, y llegar a la llegada del camión municipal y a los insultos de los empleados mientras borraban los dibujos. Pocos les importaba que no fueran dibujos políticos, la prohibición abarcaba cualquier cosa, y si algún niño se hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo lo hubieran borrado entre palabrotas y amenazas. En la ciudad ya no sé sabia demasiado de que lado estaba verdaderamente el miedo; quizás por eso te divertía dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicias para hacer un dibujo.
Empezó un tiempo diferente, tuviste mucho trabajo y no pudiste seguir dibujando, mientras trabajabas durante el día y la noche no te paraste a pensar ni un solo instante en los dibujos.
No tenias tiempo de sobra, ni siquiera tenias ganas de bajar a la calle por la noche para poder seguir dibujando y expresar tus sentimientos ante el dibujo.
Una noche sentiste el deseo de dibujar; bajaste a la calle buscando ansiosa un lugar donde poder expresar todo lo que sentías, cogiste tizas de color rojo y azul y decidiste pintar en la puerta de un garaje. En ese mismo dibujo expresaste las ganas de estar con él. Te fuiste a casa a esperar una respuesta para saber lo que sentía la persona la cual contestaba a tus dibujos. Tuviste miedo a que te pillara la policía, pero conseguiste lo que pretendías.
Sentiste la necesidad de bajar a la calle para seguir dibujando, y ver si había alguna respuesta, te paraste justo enfrente del dibujo quisiste responder con otro dibujo, esta vez dibujaste un triangulo, cuando de repente se abalanzaron sobre ti dos coches de policías; te detuvieron y te llevaron con ellos. Pasaste media vida en la cárcel por culpa de hacer dibujos inútiles sin ningún significado, lo único bueno fue aquella persona que respondía a tus dibujos.
En la cárcel dibujaste con una tiza roja y azul, una flor que significaba el amor que sentías hacia esa persona, a la persona que respondía tus dibujos.
Saliste de la cárcel y encontraste un dibujo y decidiste hacer otro pequeño arriba del dibujo. En aquel dibujo reflejabas el horror vivido, te despediste con aquel dibujo y le dijiste adiós para siempre. Nunca mas volviste a dibujar, solo en tu casa cuando estabas sola y desquiciada dibujabas en una libreta todo el amor que sentías y el horros que pasaste en esa cárcel.
